Y sí, a veces lo logran. Otras veces no, y es muy evidente, se nota mucho y digamos que la persona o la marca no “queda” muy bien. Es en esa diferencia que aparece algo más profundo que la eficiencia.
¿Y tu reputación?
La IA “acelera” la producción, es cierto, pero no construye identidad. Entrega textos “correctos”, gramaticalmente “apropiados” y estructurados con cierta lógica. Sin embargo, en la mayoría de los casos carecen de profundidad contextual, no transmiten autoridad real y no reflejan con precisión la cultura ni el posicionamiento de la marca. ¿No les ha pasado que se siente como una nota “sin alma”?
El eterno proceso
Estoy seguro que esto te ha pasado: después de varias instrucciones, colocar los promts que te “aseguran” el éxito inmediato (actuando como un experto en comunicaciones senior, escribe…), múltiples iteraciones, ajustes y reescrituras, surge una duda que pesa más que cualquier “ahorro” de tiempo: si finalmente ese texto representa verdaderamente lo que quiero decir, a la empresa y si puede ser firmado con tranquilidad por quien lo publica. Y si lo publico, lo hago porque estoy contento con el resultado o porque ya no tengo tiempo de producir algo mejor con un profesional del área.
Los miedos que todos tenemos de la IA.
Pedirle a Chat GPT (o a sus hermanos y primos) que te escriba un texto es más complejo de lo que parece. Porque recordemos que es una Inteligencia Artificial y entre otras cosas, está ahí para complacerte y decirte lo que quieres escuchar: muchas veces tenemos incertidumbre sobre la veracidad de datos y enlaces; notamos un tono genérico fácilmente identificable como contenido automatizado (la gente cree que borrando los guiones largos ya no se nota, jajaja); hay una ausencia de mirada crítica que genera una falta de compromiso narrativo.
Y es que la tecnología resuelve la velocidad, pero no garantiza criterio.
El criterio editorial como diferenciador real
La diferencia está en el criterio editorial. Y el criterio no es una herramienta ni una plantilla que se activa con un clic. Es experiencia aplicada. Es conocer a tu cliente, saber qué quiere, qué busca, qué espera. Es haberte tomado un café con él o ella y conocer cómo se ríe, si es una persona parsimoniosa o anda siempre a mil, formal o excéntrica. El criterio editorial aplicado a las comunicaciones es la capacidad de comprender el contexto completo, identificar qué está en juego, ordenar ideas complejas, priorizar lo relevante y decidir con intención qué decir y qué dejar fuera. No es lo mismo si en la empresa hay angustia porque se está achicando y hay despidos a que si está bullante con nuevas contrataciones (que también pueden generar despidos).
El criterio editorial permite sugerir y planificar el reporteo de las notas para estructurar un mensaje que funcione en distintos formatos: una página web, una memoria institucional, una revista corporativa, un video, un PDF estratégico o una publicación en LinkedIn. También permite que ese contenido tenga coherencia semántica para Google y para buscadores de inteligencia artificial.
Por qué trabajar con “personas”
Después de más de 25 años trabajando con contenidos, sabemos que comunicar bien no depende del formato ni de la herramienta utilizada. Depende de la calidad de las decisiones editoriales que se toman antes de escribir la primera línea. Depende de las preguntas que hagamos, del contexto de la empresa, la sociedad o el país.
La IA puede “acelerar” procesos. Sin embargo, para la mayoría los resultados son “desabridos”, y es así como te verán.
Si tu mensaje realmente te importa, trabajemos juntos en una estrategia de comunicaciones que te haga sobresalir entre tu competencia para construir visibilidad, credibilidad y reputación que conducen a la rentabilidad de tu negocio.
Stay connected